La suavidad histriónica de un momi se despliega en el mudo baile de la cortina, una sonrisa tristemente perfilada me suspende como una duda, una ventisca de parados sacando fotos… Dafne huye, enredándose el vestido en las ramas…
Aquí se duerme fácil, uno cae al sueño sin darse cuenta, para luego despertarse de madrugada con un sabor a moho, como que algo se descompone en el interior. El viento derribando muros ahí fuera, una farola descolgada cabecea a la altura de la ventana como un péndulo.
Me arrastro por una penumbra grasienta de foca, escalera de futuros periódicos bajan al sótano mojados, acólitos sin mente. Mi organismo esta cambiando, lo sé. Relativo al peso de un sueño hasta evaporarse, ya no hay lazo que me una al mundo, quizá un silencio de cortina, ondulando en la cresta del viento…
Las drogas ya no me abren las puertas. Lo prohibido es insustancial e ingrávido, no tiene peso ni voluntad, el tabú gravita como satélites sin rumbo. Basura del espacio exterior. Dos mil años de civilización cristiana para acabar comiendo de un altar. Las maquinas también hacen la digestión.
Vivo en el centro, en un zulillo tan alejado como para no oír la ultima llamada al orden preestablecido, la locura sigilosa que se acerca con apariencia de crisis financiera, en la que se revuelcan las impotencias humanas, marranos en un lodazal alquilado. Con la dureza de estar con uno mismo y sin querer trabajar para Aquel Don Nadie, me lío otro cigarrillo desde la luz matizada del cuarto menguante, que acepta las consecuencias, una por una… la psicología occidental dice que en el tercer mundo se mueren de hambre, mientras envía tropas de ocupación para cubrirse la espalda, Señores de la Guerra Sucia, ONG´s al final del pasillo dan pastillas para el mareo y limpian conciencias.
El fregaero esta lleno de cucarachas.
Yo voy a ver si llego al noveno somnífero. En el primer mundo veo tantas ratas que aderezan las ensalada de mi código genético que… las personas se dividen en fracciones, se alejan en segundos… el Oráculo habla de la decisión… donde estarán tus sueños… No sabia que tenían que esperar…
jueves, 4 de febrero de 2010
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